jueves, 10 de diciembre de 2009

La sintomatología de la cultura

La sintomatología de la cultura
Un ensayo psicosocial


Materia: Comunicación y cultura política
Cátedra Lutzky
Año 2009

Estudiante: Santiago Lingurini

Universidad de Buenos Aires



A modo de introducción

Siempre me sedujo la relación entre la política y la psicología; y no son muchos los escritores que se proponen entrelazar al psicoanálisis (o cualquier otra corriente dentro del saber psicológico) con la temática estrictamente política. Es por eso que me inscribí en este curso. Y ahora, al haberlo concluido, considero sintomática la carencia de materias que propongan este tipo de análisis. Ignoro si esta situación es causa de una decisión política de las autoridades de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires o si es un mero descuido respecto del plan de estudios, pero de lo que estoy seguro es el hecho por el cual se subestima, dentro de los espacios políticos, la incidencia de las variables psicológicas. Lo que más preocupa es que este síntoma se traduce en prácticas, prácticas que muchas veces desembocan en fines no deseados; basta con echar un ligero vistazo a los acontecimientos políticos mas relevantes del siglo pasado que dieron cuenta de la hipnosis a la que puede subyugarse toda una sociedad respecto a un líder político o a una idea revolucionaria.
Este ensayo tiene la humilde pretensión de establecer algunos vínculos entre la forma en la que se desenvuelve la política occidental moderna y algunos elementos que proporciona Sigmund Freud por medio de la teoría psicoanalítica. No es un escrito de grandes ambiciones aunque sí disfruta esbozando algunas críticas a nuestras sociedades actuales.
Daré por sentado que no puede hacerse una comprensión exhaustiva de los fenómenos sociales y políticos sin hacer un previo paseo analítico por la psicología y los elementos que la relacionan con la práctica política. La miopía de algunos los hace desdeñar los factores psicosociales a la hora de comprender acontecimientos que involucran fuertemente a la historia de una sociedad, y es allí donde este ensayo desea intervenir para aportar a una comprensión de la realidad social.
Buscaré volcar sobre el papel algunos de los síntomas que observo en la realidad política de nuestra cultura occidental, y de nuestro país en particular, e intentaré entrelazarlos con algunos conceptos que nos suministra el psicoanálisis.
Espero acercarme a la meta que me propongo.






Neoliberalismo, política y medios

Gracias al neoliberalismo del Consenso de Washington desde los años setenta venimos asistiendo a una época que denota la derrota del Estado por su verdugo capitalista, el Mercado. Si bien varios países del subcontinente sudamericano ya han querido revitalizar la omnipotencia estatal, la fuerza del Mercado perdura en las prácticas de todas las sociedades del globo. Y es en este punto donde juega un rol fundamental la comunicación masiva. Los ideólogos del neoliberalismo han comprendido muy bien la fuerza avasalladora de la publicidad televisiva para movilizar a las grandes masas de población hacia los centros comerciales. Esta herramienta comunicativa es un arma esencial en la batalla epocal a la que asistimos entre el poder estatal y el estrictamente económico. Algunos gobiernos a lo largo del siglo veinte han comprendido muy bien la capacidad comunicativa del cubo televisivo y han enfatizado con gran virtud la propaganda política. Ejemplo de ello fue el gobierno de Fidel Castro quien todavía sigue disfrutando las consecuencias políticas de la transmisión ideológica masiva. Sin embargo, ante esta última escalada de los enamorados del capitalismo, la fuerza del Estado se vio sustantivamente debilitada y la propiedad de los medios de comunicación pasó a manos de los grandes poderes económicos nacionales e internacionales que desean movilizar a los multitudinarios rebaños de consumidores hacia los shoppings –panacea de la libertad individual de los que pueden…-.

La televisión como panóptico. El objeto ‘TV’ (te-ve) es visto, pero es él quien nos observa; el que nos ve, nos controla, quien nos dice qué pensar y cómo pensar… Es el mejor invento técnico en la historia de la política: el televisor como instrumento para la masificación del pensamiento, y del pensamiento para la acción. Basta un ejemplo cinemático . Con el fervor consumista iniciado en Estados Unidos hacia los años treinta (tras la crisis de Wall Street), con el fin de reactivar el mercado norteamericano, se saludó el inicio del capitalismo más sangriento: había que llevar a las masas a los centros comerciales y fortalecer el consumo interno, ¿qué se hizo?, el gobierno de este país llamó a un experto en psicoanálisis, Eduard Barneys (el sobrino de Sigmund Freud) para incentivar el consumo del género femenino y saciar los intereses de las grandes industrias tabacaleras y su relación amorosa con la banca financiera. El acto de fumar no gustaba de buena aceptación hasta el momento entre las mujeres y el sobrino Eduard no hizo más que echar mano a algunos elementos de la teoría psicoanalítica para atender la causa que se le había encomendado y derribar así el obstáculo cultural que impedía a las chicas seducir a los hombres con un cigarrillo entre sus manos. “¡Eh aquí el gran poder de la televisión, humanos!”, gritaba el Dios de la publicidad.
Con el tiempo los gobiernos fueros tratando de adiestrar esta capacidad propagandística de la reciente tecnología comunicativa con el objetivo de transmitir sus ideas políticas; el ejemplo más simbólico podemos verlo en las propagandas que interpelan de manera constante al sujeto revolucionario en la televisión cubana desde hace ya varios años. Fue y es para Cuba la televisión un gran objeto de resistencia frente a los intentos imperialistas norteamericanos por derrocar el gobierno socialista de Fidel Castro. Por otro lado, durante los tiempos de la “Doctrina de Seguridad Nacional” (el siniestro plan norteamericano para derrocar a los gobiernos populares en América Latina) la comunicación masiva jugó un rol esencial al momento de aplastar la movilización de los pueblos que apoyaban sus respectivos gobiernos populares, implantando el terror más profundo que un ser humano puede sentir: el temor a la muerte.
¿Qué quiero decir con todo esto? Sólo remarcar la importancia estratégica de la comunicación masiva, la cual cumple una función ideológica fundamental en las sociedades (pos)-modernas. A ello se debe el reciente conflicto en nuestro país producto de la nueva ley de medios audiovisuales donde los monopolios de la información se vieron perjudicados por un gobierno que pretende reforzar el aparato estatal tras un cuarto de siglo neoliberal.


Deseo, hipnosis y contagio

La hipnosis que genera la caja televisiva es ‘espectacular’. La humanidad ha fabricado una tecnología comunicativa brillante, y el capitalismo se valió de ella como herramienta de seducción y generadora de una avasalladora cantidad de necesidades imaginarias que lejos están de ser necesidades reales (quiero decir, fisiológicas, biológicas, naturales). Desde que nacemos somos sujetos deseantes y el capitalismo se paró frente a este Deseo (comprendió con brillante lucidez lo que hay de faltante en el ser humano) y decidió explotarlo, ¿cómo?, creando necesidades donde no las hay y utilizando como megafón la omnipotencia televisiva de la ‘caja boba’. La cultura del consumo individual exagerado en la que vivimos conoce a la perfección el carácter deseantes de los sujetos y explota esta característica a su máximo esplendor; el contagio consumista se expande como la más triste de las pestes medievales poniendo en escena el espectáculo del ser primitivo con todos sus deseos instintuales a flor de piel (exaltación permanente de la sexualidad) y sin ninguna barrera racional que obstaculice su realización. La búsqueda de felicidad se focaliza en el consumo de artículos que tienden al bienestar material y al empobrecimiento espiritual. Pero el espíritu poco interesa aquí mientras no se cierren las puertas de los comercios; la angustia intenta ser aplastada con el nuevo reloj de oro fabricado en Zimbawe.
El individualismo ciudadano también es un síntoma de la cultura política occidental. Es el elemento esencial que debilita la actividad política de la ciudadanía. Fuertemente exaltado por el neoliberalismo desde los años setenta en adelante es la raíz del árbol putrefacto del quehacer político actual, que reduce la actividad política a la emisión periódica de un papel a las urnas en tiempos electorales. La actividad política se delega a los gobernantes, como claramente expresa Guillermo O’ Donnell en su texto sobre las democracias delegativas.


La frustración cultural

El Malestar en la cultura del que habla Freud pone de manifiesto cuantiosos móviles represivos. Hablemos de política unos instantes… Tanto con Rancière como con Lefort, Laclau y Zizeck podemos decir que si hay algún elemento característico de la democracia éste es el conflicto, el litigio, el desacuerdo, o el nombre que mejor nos siente. Si bien sería poco honesto reducir la totalidad de los males de las sociedades “democráticas” contemporánea al capitalismo, cierto es que este sistema -como complejo social, económico, político e ideológico- tiene una cualidad que le es dada de hecho: esta es la división de la sociedad. La sociedad está dividida. ¿Cómo es esto que la sociedad está dividida? Si… hay gente que trabaja y gente que hace trabajar. Esto no es ningún invento novedoso, ni siquiera hace falta leer a Marx para darse cuenta. Como ya sabemos, quienes detentan el poder económico tienen una mayor capacidad de incidencia (para no pecar de determinista) en el ámbito de la política y, por lo tanto, en la producción de leyes que tiendan al beneficio de tal sector (extremadamente minoritario) de la sociedad. Pero lo importante de este brevísimo análisis sociológico es la consecuencia que tales leyes producen en la mayoría restante de la sociedad. ¿Cuántos desacuerdos se evitarían si elimináramos la ley que legitima la propiedad privada? No hace falta una respuesta; sólo queda claro el malestar social que generan algunas normas (coercitivas, por supuesto) para todo un pueblo.
La sociedad esta dividida. No hay sociedad. El contrato social no existe (nunca lo hubo). Fue la gran mentira de la teoría política moderna. Pero el Deseo se transfiere en una búsqueda infatigable para que esa masa amorfa se constituya sin fisuras; para el poder político la multitud se debe suturar con el hilo de la ideología; es aquí donde se ve que “el deseo de la política es totalitario”. No importa si el régimen político se disfraza de democrático o totalitario, el impulso motor de la actividad política es el mismo.
Pero el malestar en la cultura no se reduce a la relación social de capital que se establece entre los sujetos de una sociedad; el litigio se hace extensivo a una enorme cantidad de cuestiones que van desde la cuestión de género, pasando por la represión sexual, hasta la relación que se establece con el sujeto inmigrante. Todo este complejo social conflictivo atraviesa a todos los sujetos de una comunidad de diferentes maneras; y en esto consiste la frustración cultural de la que habla Freud la cual “rige el vasto dominio de las relaciones sociales entre los seres humanos, y ya sabemos que en ella reside la causa de la hostilidad opuesta a toda cultura” y como consecuencia de ella, “si no se compensa económicamente tal defraudación habrá que atenerse a graves trastornos.”


La promesa ideológica

La promesa ideológica es una ‘metapolítica’, una utopía que sacia el deseo imaginario de libertad y suprime todo tipo de represión de la cultura actual. El hecho de que sea un móvil imaginario es lo que hace que tenga la capacidad de perdurar en el tiempo, porque nunca se la puede alcanzar, nunca nos satisface corporalmente. El sujeto tiene la capacidad de imaginar su panacea donde todo es perfecto. Es por ello que tiene la virtud (o la carencia) de ser un objeto no ‘consumible’ permitiendo en consecuencia movilizar al hombre ad eternum, hasta el fin de su vida, si es que logra soportar su carácter irrealizable con el correr del tiempo. En tal situación, el desborde de este tipo de conflictos en el aparato psíquico interno del sujeto puede conducir a situaciones patológicas como la neurosis.
“El deseo de la política es totalitario”. La ideología viene a suturar el espacio abierto que hay en el sujeto deseante brindándonos la posibilidad de la sensación de completud; el poder de las ideas consiste en generar un placer imaginario, calmando así la sed del sujeto en su búsqueda de felicidad (y/ó libertad). Aquel objeto no consumible relaja la presión que ejerce ese mundo exterior que lo rodea, descansando la tensión que habita entre el ‘superyó’ y el ‘ideal del yo’ para el sujeto. Tiene la virtud de inventar un lugar paradisíaco en la imaginación del ser humano aplastando el malestar, destruyendo ese cúmulo de represiones que caracterizan a todo espacio sociocultural. Entonces, la ideología -de manera consciente o inconsciente-, funciona como un ‘mecanismo psíquico de protección’.

“Ante situaciones de máximo sufrimiento se ponen en función determinados mecanismos psíquicos de protección. (…) Comprobóse así que el ser humano cae en la neurosis porque no logra soportar el grado de frustración que le impone la sociedad en aras de sus ideales de cultura, deduciéndose de ello que sería posible reconquistar las perspectivas de ser feliz, eliminando o atenuando en grado sumo estas exigencias culturales.”

En este sentido podemos decir que el desplazamiento de los instintos por medio del mecanismo de sublimación es un proceso psíquico habitual que tiende a desplazar (válida es la redundancia) los instintos hacia actividades psíquicas superiores. Aquí se hace evidente la simultaneidad existente en entre el proceso al que se enfrenta la evolución libidinal del individuo con la cultura:

“Otros instintos son obligados a desplazar las condiciones de su satisfacción, a perseguirla por distintos caminos, proceso que en la mayoría de los casos coincide con el bien conocido mecanismo de la `sublimación` (de los fines instintivos), mientras que en algunos puede ser distinguido de ésta. La sublimación de los instintos constituye un elemento cultural sobresaliente, pues gracias a ella las actividades psíquicas superiores, tanto científicas como artísticas e ideológicas, pueden desempeñar un papel muy importante en la vida de los pueblos civilizados.”

Ahora bien, este tipo de desplazamientos pueden darse en el orden de lo amoroso, cuando esta transferencia del elemento afectivo se desplaza hacia un líder político. Esta vinculación entre lo afectivo y lo libidinal política ha tenido enorme relevancia en nuestra historia política reciente, y podríamos decir que perdura hasta el día de hoy. Desde hace ya más de veinticinco años que la gran mayoría de los argentinos emite su voto en cada elección pensando en la figura de una persona que ha muerto. Y lo sobresaliente no es sólo el hecho de que tal personalidad no esté con vida, sino que no ha dejado como legado una forma específica de hacer política. Esto se traduce en que cada quien entienda del fenómeno peronista lo que le venga a la gana. Al fin, la práctica política peronista puede entendérsela como el ejercicio maquiavélico por excelencia (sin el más ínfimo sentido peyorativo) de la actividad política.
Pero lo relevante aquí a mi entender es el hecho por el cual el sujeto peronista vota a un partido político sin más raigambre que el lazo afectivo que lo une a su líder, como el soldado que acata sin chistar la orden imperante de su caudillo. Aquí no importan las ideas prefigurativas de tal o cual ideología; sólo tiene lugar el estrecho lazo amoroso que une al votante con Juan Domingo Perón. Considero que éste es otro síntoma de nuestra forma caudillesca de hacer política: éste es un elemento más, de tanto otros, que tiene anudado al espacio político con la persona que lo ocupa; se trata, claro está, de la ‘personificación del poder’. El ‘espacio vacío’ que caracteriza a la democracia para Lefort es llenado, en el caso argentino –por no hacerlo extensivo a una numerosa cantidad de casos latinoamericanos-, mediante una cultura política esencialmente personalista que tiende a responsabilizar al presidente (o a los gobernadores provinciales si hablamos de distritos menores) de toda la práctica gubernativa. Esta cuestión tiene como telón de fondo el desinterés absoluto de la gran mayoría de los sujetos sociales para con la práctica política. Y aquí va otro aspecto más de la sintomatología democrática.


“Dios no ha muerto”

Nietzsche dijo que “Dios ha muerto”; yo, sin embargo, lo veo paseándose por doquier. Donde pongo el ojo veo que la gente habla de Él: “que Alguien nos venga a salvar”… Pareciera que estamos a la espera del Mesías, y que -como la solución no está en que nosotros (todos) nos responsabilicemos de la realidad que vivimos y actuemos como verdaderos sujetos políticos (me disculpo la ironía)-, en algún momento algo debería suceder para que las cosas cambien su rumbo. Hermosa contradicción se erige frente a Friederich en este tipo de situaciones: él nos diría que estos pensamientos son propios de un nihilismo negativista, el nihilismo de los cristianos, de los débiles faltos de esperanza y de vitalidad para afrontar la inevitable muerte de Dios en el ocaso, pero lo que no merece duda es que este es un verdadero síntoma de nuestra cultura política: para los argentinos, y me atrevería a decir que para casi todas las culturas que habitan la superficie terrestre, Dios, aquel espíritu supremo que todo lo controla y al que nosotros mismos le conferimos existencia con bautismo sagrado hace ya varios siglos, todavía no ha visto su muerte. Es quien sigue brindando a gran parte de la humanidad la sensación de ‘completud’ que tan fervientemente buscamos. “Todavía no hemos asesinado a nuestro Padre, recién estamos mirándonos en el espejo y aprendiendo a caminar…”
La muerte de Dios para Nietzsche transforma al mundo social en una realidad humanizante; el ‘más allá’ convive en sus tensiones con el ‘más acá’, en donde no hay más explicaciones que las antropocéntricas. Es esta la razón por la que el “Ojo social” se convierte en el nuevo Dios de las sociedades actuales; vivimos en un mundo teatralmente espectacularizado y perversamente exhibicionista donde la consecuencia más inmediata en el individuo es la supravaloracion de carácter efímero de la estética, la exaltación de la frivolidad y la deificación de la imagen. Alguien hablaba por allí de una “dictadura de la imagen”. Este virtual dictador, el Ojo social, decide qué prácticas son valederas o cuál uso de la estética es el aceptable (o condenable). [En el caso de la sexualidad, estamos viviendo el comienzo del destape de una olla que caracteriza una condición cultural histórica –que atraviesa prácticamente el transcurso de toda la humanidad- en el uso que los hombres y mujeres de todas las culturas dan al sexo. La represión social (proveniente de las más atrofiadas mentalidades cristianas –o religiosas en general-) que condena a la hoguera cultural tal o cual uso de la sexualidad se está poniendo en tela de juicio, y este es uno de los hechos históricos a los que atraviesa el género humano en su búsqueda de libertad.]


La ‘barbarie’ como antítesis de cultura

En la conformación de la identidad, tanto los individuos como los grupos sociales (sin importar el carácter cuantitativo de éste) entran en confrontación con un “Otro”, con otros sujetos sociales a los que se los valoriza –positiva o negativamente según corresponda la situación particular del proceso identificatorio-. En tal caso las valorizaciones morales que se le suscriben a ese Otro pueden pasar de manera casi imperceptible por las mentes de los sujetos. Como dice Nietzsche, “la moral es subterránea”, y es en la <> donde logran verse los síntomas genealógicos de las valorizaciones morales en una sociedad: en Humano, demasiado humano Friederich habla acerca de la “doble prehistoria del bien y del mal (es decir, su procedencia de la esfera de los nombres y de los esclavos), sobre el valor y la procedencia de la moral ascética, esa especia mucho más antigua y originaria de moral, que difiere toto coelo [totalmente] de la forma altruista de valoración.” Entendemos por lo tanto a la moral “…como consecuencia, como síntoma, como máscara, como tartufería, como enfermedad (…), como causa, como estímulo, como freno, como veneno…” .
En el proceso de identificación esta ‘eticidad de la costumbre’ juega un rol fundamental. En el caso del concepto “barbarie” fíjese usted que esta palabra súper cargada de historia ha soportado una cantidad inconmensurable de acepciones, de significados y significantes, hasta convertirse en un concepto polisémico dentro de los amplios parámetros peyorativos de significación. Pero es sorprendente que lo que constituye al bárbaro es la ‘falta’, la falta de cultura. (Como no deseo entrometerme en el debate antropológico acerca de si hay o no mejores o peores, avanzadas o atrasadas culturas –yo creo convincentemente que esta valoración de la cultura es un síntoma de un biologicismo racista que ha sido utilizado para legitimar el exterminio de los pueblos- voy a dar por sentado que este debate ha sido saldado). En este sentido, se puede llamar bárbaro a cualquiera que no comparta nuestra forma de imaginar el mundo; porque en eso consiste a fin de cuentas la realidad, en la imaginación.
En Malestar en la cultura Freud habla de ciertas tendencias o impulsos agresivos que caracterizan un fenómeno que el denomina narcisismo de las pequeñas diferencias; dice que “podemos considerarlo como un medio para satisfacer, cómoda y más inofensivamente, las tendencias agresivas facilitándose así la cohesión entre los miembros de la comunidad” . En el caso de los tiempos “civilizatorios” que caracterizaron la conformación de los estados nacionales latinoamericanos este fenómeno se vio al pie de la letra. A los pueblos indígenas se los clasificó de “bárbaros” y así se logró constituir una ‘otredad’ amenazante y peligrosa que colaboró con el fortalecimiento de una identidad nacional civilizada que siguiera el ejemplo de la razón y el progreso iluministas de las “más avanzadas” naciones europeas.
Pero les tengo una pregunta a todos aquellos abanderados de los ‘valores de civilización’ que erigen como estandarte aún habiendo conducido al fin de la vida a gran parte de la población mundial; enunciada desde la pluma de Nietzsche, “¿Qué ocurriría si en lo <> hubiese también un síntoma de retroceso, y asimismo un peligro, una seducción, un veneno, un narcótico, y que por causa de esto el presente viviese tal vez ‘a costa del futuro’?”


Bibliografía

>>Sigmund Freud; El Malestar en la cultura; Ed. Biblioteca nueva, España, 1945.
>> Sigmund Freud; Psicología de las masas y análisis del yo; Ed. Biblioteca nueva, España 1921.
>>Friederich Nietzsche; La genealogía de la moral; Ed. Alianza, Bs. As., 1998.
>> Friederich Nietzsche; La voluntad de poder; Ed. Edaf, Madrid, 2000

miércoles, 7 de octubre de 2009

ensayo 09


De la visibilidad y el ocultamiento del discurso “otro”

Un ensayo para repensarnos con-los-otros




UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

MATERIA: COMUNICACIÓN Y CULTURA

CATEDRA LUTZKY

AÑO 2009

ESTUDIANTE: SANTIAGO LINGURINI





Introducción


En este escrito me propongo el humilde intento de dar cuenta la relación entre diversos conceptos como el de “verdad”, “realidad”, “imagen”, “lenguaje”, desde una mirada crítica y bajo la insignia de corrientes filosóficas como el pragmatismo, la hermenéutica, el estructuralismo lingüístico, el materialismo, y con la permanente relación subterránea del psicoanálisis. A esta meta pretendo llegar con la referencia conceptual de autores como Rorty, Nancy, Lefort, Foucault, Nietzsche, Rancière, Lacan, Freud.
Este objetivo surge en consigna de ensayo bajo la voz de Mario Borovich, profesor en la materia comunicación y cultura política regida por el catedrático Lutzky en la Universidad Nacional de Buenos Aires. La idea medular es conectar las siguientes frases populares de la cultura argentina y a partir de ellas desprender un análisis que permita reconocer en ellas los rastros conceptuales anteriormente mencionados; ellas son: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, “Lo esencial es invisible a los ojos” y “Hay que ver para creer”.
Lejos de pretender un carácter estrictamente científico-académico este breve ensayo busca desmenuzar ciertas ideas, valores, creencias fuertemente arraigadas en nuestra cultura mediante un análisis crítico-genealógico que pretende una significativa autocrítica de los sentidos hegemónicos impregnados en nuestro lenguaje -siendo éste una expresión particular del universo cultural occidental en el que nuestro país se halla inmerso.
De manera constante daré cuenta del sujeto “otro” a fin de observar la forma en que el poder hegemónico intenta imponer la visibilidad y ocultamiento del discurso diferente con el objeto de crear un único sentido del lenguaje en tanto se pretende un monopolio interpretativo de los acontecimientos históricos, imponiendo así sus criterios de verdad, de realidad, del bien, del mal, de lo moral y lo inmoral en el que una ética omnipotente denuncia, corrigiendo, represión mediante, al “anormal”.
También este escrito dará cuenta la problemática de las sociedades del espectáculo, esclareciendo el rol fundamental que los medios masivos de comunicación juegan en la construcción de la realidad y, en mayor cuantía, desde la última revolución tecnológica en el campo de la información mediática, agravada por la monopolización del espacio informativo.
Comprendiendo la amplitud teórica de mi empresa y las limitaciones que la condición estructural de ensayo me impone sólo me limitaré a un esbozo mesurado de cada idea sin caer en la profundidad que merece cada temática. Este apercibimiento cabe aquí ya que no habrá una jerarquía de temas con coherencia lógica y sincrónica sino más bien un conjunto de ideas relacionadas rizomáticamente.


Frases

Inicialmente intentaré desmenuzar las frases mencionadas en los párrafos introductorios a fin de dar cuenta las ideas piramidales que darán forma al siguiente ensayo. Recordémoslas:

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”

Aquí identifico, al menos por el momento, un elemento ruidoso: “peor ciego”. Aquí podemos ver una calificación valorativa sobre la “ceguera”. Estas dos palabras nos hablan de que habría mejores y peores ciegos. La pregunta que se me ocurre es: ¿quién dice, y con qué legitimidad, quiénes son los peores y mejores ciegos, o aún más, que existen mejores y peores cegueras? Bueno, en el universo de cosas en el que nos desenvolvemos cotidianamente podríamos decir que hay quienes verían mejor el estado de cosas en el que vivimos y que, por ello, pueden hacerse de una voz legitimada para emitir sonido respecto su interpretación de los hechos fácticos, de lo real.
Lo esencial aquí no es sólo la legitimidad de un punto de vista respecto la interpretación de lo real, de la construcción de realidad… que no es un hecho menor; es fundamental, también, la capacidad de este sujeto –al interior del espacio social comunitario- para emitir voz en cuestiones más generales sobre lo justo y lo injusto, sobre el bien y el mal, sobre lo bello y lo no bello, sobre lo moral y lo inmoral, sobre la mentira y la verdad… Lo que se oculta detrás del telón en este análisis es saber sobre qué pedestal se coloca tal o cual sujeto para emitir tales afirmaciones sobre lo real. (Tal capacidad de algunos sujetos o grupos de construir la realidad simbólica en la que vivimos, es la misma por la cual los congresistas sancionan leyes en los Estados).
Por ejemplo, y a modo de crítica: el hecho de que a nuestras comunidades las llamemos sociedades tuvo –históricamente- lugar en una batalla filosófica por la cual se entendió, desde el contractualismo, a las comunidades como sociedades en las que los societarios contratan sobre el modo en el que desean vivir, bajo cierta voluntad general, sobre la formulación de normas de conducta autoimpuestas con el fin de que la sociedad sobreviva al estado anterior en el que se encontraba –el estado de naturaleza. Esta es la famosa idea del contrato social que escritores como Hobbes, Locke y Rousseau lograron implantar, no sólo en el campo de la intelectualidad filosófica; esta idea se ha impregnado con notoria profundidad en las conciencias del hombre común al punto en que esta noción sobre el origen de la sociedad sobrevive hoy, todavía, como una idea hegemónica.
Pero volvamos al eje central; el punto aquí es quién tiene la legitimidad de emitir voz sobre las cuestiones fundamentales que organizan la comunidad; quien tiene la capacidad de reglar sobre lo que se puede hacer y lo que no, sobre lo que se puede decir y lo que no, sobre lo que es bueno pensar y lo que, bajo ningún punto de vista, es bueno pensar. Es allí, justo allí, donde está la valorización de la ceguera, de la mejor y la peor ceguera.




Segunda:

“Hay que ver para creer”

Bueno… creo que podemos entender esta frase popular como el derrame, devenido sentido común, de la forma que adopta la ciencia moderna. Para ella lo científico debe ser corroborable, contrastable empíricamente, objetivable. Sin embargo, sabemos, debido al aporte de la hermenéutica y el relativismo en el campo del lenguaje y los saberes en general, que esto no necesariamente debe ser así. La hermenéutica, como teoría de la interpretación, destruye de pies a cabeza la idea de la ciencia dura como saber objetivo. Abre las compuertas el oceánico mundo de la subjetividad.
En esta afirmación el sentido de la vista juega un papel central en el orden de lo sensible. Si forzamos la palabra “creencia” y la hacemos extensiva a la idea de verdad –con el objeto de lidiar con mayor rigurosidad en el campo filosófico- se hace evidente el dejo cientificista del enunciado. Es necesario que la Verdad se haga presente ante nuestros ojos. Es menester que la esencia se manifieste y nos ilumine para ser considerada como verdad. Con un previo rastrillaje histórico, genealógico, podríamos remontarnos a tiempos del Iluminismo en donde la ciencia empezó a matar a Dios para elevar tras sí un nuevo altar: el del saber científico.

“La razón es que toda la episteme moderna –la que se formo hacia fines del siglo XVIII y sirve aun de suelo positivo a nuestro saber, la que constituyó el modo de ser singular del hombre y la posibilidad de conocerlo empíricamente-, toda esta episteme estaba ligada a la desaparición del Discurso y de su monótono reinado, al deslizamiento del lenguaje hacia el lado de la objetividad y a su reaparición múltiple.

Esta frase toma coherencia en la correspondencia con la cultura occidental en la que el sentido vista y la acción de la mirada son elementos centrales para entender una cantidad significativa de aspectos culturales; a diferencia de, por ejemplo, gran parte de la cultura africana en la que el sentido oído –fuertemente desarrollado por la actividad musical y el contacto con la naturaleza del reino animal, por ejemplo- es uno de los más representativos de las tribus africanas.
Desde una mirada psicoanalítica podríamos decir que todo esto se enmarcaría en una imperiosa necesidad de la conciencia de representación de lo real. Así, dice Foucault en Las palabras y las cosas, relacionando a la representación con la finitud:

“…a diferencia de las ciencias humanas (…) el psicoanálisis avanza para franquear de un solo paso la representación, desbordarla por un lado de la finitud y hacer surgir así, allí donde se esperaban las funciones portadoras de sus normas, los conflictos cargados de reglas y las significaciones que forman sistema (…) Y en esta región donde la representación permanece en suspenso, al borde de sí misma, abierta en cierta forma sobre la cerradura de la finitud, dibujándose las tres figuras por las que la vida, con sus funciones y sus normas, viene a fundarse en la repetición muda de la Muerte, los conflictos y las reglas, en la apertura desatada del Deseo, las significaciones y los sistemas en un lenguaje que es, al mismo tiempo Ley.”


Frase tercera:

“Lo esencial es invisible a los ojos”

Aquí, según mi interpretación, se pone en juego la idea platónica del mundo de las ideas. Ese mundo en donde conviven los conceptos que, obviamente, no pueden ser visibles en su materialidad; el mundo de la esencia de las cosas. También podríamos entenderla desde una mirada religiosa donde la esencia del Ser está presente en todas las cosas de una manera invisible.
Pero lo que aquí me parece imprescindible remarcar sobre esta frase es el dejo esencialista e idealista que lleva en sus espaldas. Desde Sócrates y Platón hasta Hegel –pasando por Kant- esta idea de la esencia como verdad inmutable ha pisado fuerte en la historia de los hombres durante más de una veintena de siglos. Es por eso que, a pesar del garrotazo nietzscheano, esta idea perdura en las conciencias actuales. Si entendemos el concepto esencia equivalente al de verdad de la cosa (como algo a priori o en sí), sabemos, gracias al aporte genealógico de Nietzsche en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y al arqueológico foucaultiano, que esto es imposible; que cada concepto o forma de lenguaje está contenida en una lucha histórica en la que una interpretación de los hechos sale fructuosa respecto de otra -u otras; que no hay esencias, sólo hay verdades históricas que se construyen continuamente y permanecen en la voz los sujetos durante un determinado intervalo de tiempo histórico.
En esta frase el sentido humano de la vista o el rol de la mirada se relegan a un segundo plano; aquí la verdad sólo puede hallarse apelando a un sentido suprasensible en donde los ojos nada encontrarán. Se encuentra la verdad pero como contemplación; deja verse, con claridad, el arraigo religioso del hombre occidental moderno luego de la muerte de Dios.
Desde el psicoanálisis podríamos decir que la esencia de la cosa que no podemos ver conscientemente es ese Deseo inacabable del que estamos impregnados desde la desvinculación física con el vientre materno. En la búsqueda constante de tal satisfacción sólo terminamos obteniendo goces parciales continuos que, en definitiva, son los que nos permiten reproducir nuestra propia existencia. Ese intento permanente por regresar al estado de no-necesidad es tan inasequible como la idea de pensar la muerte. Esta Muerte de la que hablábamos antes, es la que evidencia el carácter finito del género humano y está fuertemente ligada a la noción de finitud, de límite, de Ley. Y me zambullo en este campo para dar cuenta de un aspecto central en toda cultura como es el de la represión; entendiendo aquí a la represión como la expresión empírica y fenoménica de esa Represión más general, enmarcada en la idea de Ley.
Si bien la represión es un carácter conformativo del ser humano desde la infancia, lo que me interesa remarcar es su extensión hacia el campo social de manera masiva y sistemática; saber cómo actúa, por qué actúa, con qué motivo, quién la ejerce y cuál es su objeto, dónde la ejerce y quienes la padecen… Creo que este es uno de los elementos constitutivos del nosotros como comunidad; uno de los ejes de mayor trascendencia para comprender la conformación de la identidad comunitaria. Tomando como referencia el texto Psicología de las masas y análisis del yo de Sigmund Freud, entiendo que en la conformación de la identidad, tanto la individual como la social, el sujeto se conforma, en base a la diferencia: hay un exterior constitutivo (en términos de Laclau) al que el sujeto interpela constantemente para dar forma a su identidad. Ahora, cuando este hecho sucede a escala social, ese exterior constitutivo -tome forma éste de grupo social, clase social, etnia, casta religiosa, etc.- puede ser canalizado por medio de la exclusión de ese sujeto externo y es allí donde se produce la represión. (A esta idea volveré más adelante)


En el caso de los medios masivos de comunicación, la esencia que se invisibiliza es el interés económico –e ideológico tal vez- de los propietarios de los monopolios mediáticos contemporáneos.
Desde sus comienzos los medios de comunicación actuaron como creadores de sentido; el hecho adquiere relevancia con la monopolización de los medios de producción en el sistema social hegemónico, el capitalismo. Con tal monopolización, esta creación de sentido se convierte en un obstáculo a la diversidad, al pensamiento diferente, al libre desenvolvimiento de la alteridad. Al pensamiento otro se lo mantiene bajo el manto de la oscuridad y lo único que logra ser visibilizado es el conjunto de verdades que el poder hegemónicos pretende sean vistos. Es por ello que desde los años ’50 del pasado siglo XX, con la emergencia de la televisión como objeto emblemático del desarrollo de la técnica informativa, la construcción de la imagen, de los sujetos, del sentido, de la realidad se ha vuelto el eje central de los poderes hegemónicos en el actuar de la política moderna. La masificación de un determinado modo de entender lo que existe genera una homogenización del sentido que tiende, paulatinamente, a la creación de un pensamiento único, al ocultamiento de todo pensamiento que pretende modificar el orden de cosas impuesto. Aquí radica la fuerza simbólica del discurso, el poder real del hegemón. A este escenario lo llamamos sociedad del espectáculo, en donde los sujetos son meros espectadores del escenario donde se dirime todo lo que a ellos compete. Son sujetos pasivos sentados cómodamente sobre sus sillones observando cómo el mundo actúa en la TV. (Es en este sentido que toma vida el concepto althusseriano de sujeto sujetado a cierta estructura de sentido -estructura ideológica- que junto con la corriente del estructuralismo lingüístico de Saussure dan cuenta de la capacidad de un orden vigente para mantenerse a lo largo del timepo).
Desde hace más de 50 años (desde la segunda guerra mundial en adelante) la occidentalización del mundo se está llevando a cabo debido a la proliferación de un discurso propulsado desde el imperio (en el sentido utilizado por Toni Negri) estadounidense. Poco a poco todo se racionaliza… hoy la diosa Razón recibe ofrendas desde el papado; todo se valoriza comercialmente, hasta las almas de los muertos en Irak cotizan en bolsa… Y todo esto es posible en tanto los propietarios de los monopolios mediáticos raramente no conocen a sus padrinos norteamericanos.
El inconveniente que veo aquí no es que este discurso sea emitido desde un capital estadounidense. Lo preocupante es que tenga pretensiones de lo que H. Marcuse calificó como pensamiento unidimensional, aquel que por oposición al dialéctico transforma en cliché toda frase, acción o idea a través de la supresión de la crítica y la historia, con la finalidad de trocar las elaboraciones conceptuales por afirmaciones cristalizadas, propias de cualquier estrategia de marketing; que no acepte la diversidad, que no dé cuenta de la existencia del otro, que oprima la forma de vida diferente en tanto hace peligrar el equilibrio de cosas vigente, el statu quo. Y no tiene que ver con una cuestión de nacionalidad, porque ésta idea de felicidad imbricada en el progreso material ya está lo suficientemente arraigada en los corazones de los seres humanos de las más diversas latitudes como para que el padrinazgo del imperio sea hoy día necesario. (El segundo y el tercer mundo –ni hablar del cuarto, el quinto, el sexto… ya tienen sus propios mercenarios).
Entrometiéndome un instante en el campo psicoanalítico supongo que si Freud viviría en estos días podría compartir la idea de que los las comunidades accidentales contemporáneas –tras asesinar civilizadamente a los tótems de los indígenas nativos, en el caso de América- legitiman hoy a sus autoridades con un matrimonio totémico: ella por una lado, la Democracia… y él por el otro, el Mercado. Si bien a veces pareciera que ella pide divorcio, luego de agitadas crisis de pareja, generalmente terminan reconciliándose en los más sangrientos de los perdones. Ahora bien, este matrimonio ha tenido dos hijas con las que se relaciona endogámicamente: la Diosa Razón y su hermanita Seguridad. Con sus dos hijas como bandera el imperio ha legitimado su intromisión en los asuntos del mundo oriental. Claramente, despiadadamente, tal intromisión se hizo en nombre la Madre pero para satisfacer los deseos del Padre.
El Mercado norteamericano demandaba el control del negocio petrolífero. ¿Qué debía hacer su mujer? Satisfacer los deseos del marido, como la cultura machista manda. Así es que Ella se plantó en terreno enemigo y de la mano de sus dos hijas justificó la invasión a Irak. Como la cultura iraquí no entiende de razones había que ir directo a las armas para garantizar la vida de Mamá Democracia e Hija Seguridad. Y así sucede cotidianamente en estos días soleados del fin de la historia, tras la muerte del último gran enemigo: la URSS.


Sobre cómo se produce la visibilidad y el ocultamiento de los otros en el discurso es un campo lo suficientemente amplio como para ocuparme de pleno en esta oportunidad. Lo que por lo pronto puedo hacer es una breve intromisión en la temática que ayude a comprender la multiplicidad de formas en las que los diversos poderes actúan en el interior de una comunidad con el objeto de producir sentido excluyendo, suprimiendo, ocultando, invisibilizando los discursos que no son de su afinidad ética, moral, religiosa, política, ideológica, artística, o de cualquier otro tipo de expresión.
Ya de este tema nos ha hablado Michel Foucault en Vigilar y castigar, pero también lo ha hecho en Los anormales, Las palabras y las cosas, El pensamiento del afuera, Tecnologías del yo, Microfísica del poder, Genealogía del racismo, Historia de la locura en la época clásica… y en cada uno de sus escritos en donde el poder está exhibido sobre la mesa. Porque así actúa el poder, otorgando las condiciones para la visibilidad o utilizando toda su artillería para asegurar la invisibilidad de aquello que pretende ocultarse; todo esto para mantener el orden de cosas vigente:

“…nada hay más vacilante, nada más empírico (cuando menos en apariencia) que la instauración de un orden de cosas: nada exige una mirada más alerta, un lenguaje más fiel y mejor modulado; nada exige con mayor insistencia que no nos dejemos llevar por la proliferación de cualidades y de formas.”

Ahora bien, esta actividad tiene lugar de manera constante e imperceptible en todo tipo de espacio social. Pero lo que me interesa aquí remarcar es la legitimidad de algunos poderes para hacerse de la capacidad de excluir lo indeseado. Foucault ya lo había percibido por medio del poder psiquiátrico y el poder carcelario, en donde ciertos saberes como el médico buscan invisibilizar la existencia de expresiones psíquicas diferentes, por más que ellas no atenten la integridad física del resto de la comunidad. Es una cuestión que puede entenderse como el aislamiento del diferente, la exclusión del enfermo (en donde la enfermedad se determina con parámetros puramente subjetivos), con la finalidad de extirpar del cuerpo social al tumor que afecta el correcto funcionamiento del organismo. Así como ocurre con el saber médico en la psiquiatría, lo mismo sucede con el poder carcelario y su providencia, la Ley. El delincuente no debe violar la propiedad privada, por más que no tenga para comer o aunque no haya recibido una educación que corrija sus instintos delictivos. La propiedad privada es sagrada, y al que no la respete se lo esconde tras las rejas por no estar apto para la vida en comunidad. Lo mismo sucede con los presos políticos –aunque podríamos decir que todo preso es político-, y la situación se agrava en este caso ya que en tal caso se asume sin escrúpulos el asesinato del pensamiento diferente. Eso sí, a estos sujetos en necesario invisibilizarlos, no vaya ser que la comunidad pueda ver la forma en la que se tiene a estos sujetos a cárcel; no vaya ser cosa que se haga visible la violación de los tratados internacionales y los derechos del hombre.
Dice Foucault:

“La historia de la locura sería la historia de lo Otro –lo de que, para una cultura, es a la vez interior y extraño y debe, por ello, excluirse (para conjurar un peligro interior), pero encerrándolo (para reducir la alteridad); la historia del orden de las cosas sería la historia de lo Mismo – de aquello que, para una cultura, es a la vez disperso y aparente y debe, por ello, distinguirse mediante señales y recogerse las identidades.”

De todos modos el régimen de la visibilidad que Foucault propone con la arquitectura del panoptismo tiene que ver con un control de la mirada sobre los cuerpos. Es un régimen en donde el sujeto es visto sin poder ver a quien lo observa. El empleo de esta tecnología produce un control sobre el movimiento corporal de los convictos. Esto sucede también, fuera de la institución carcelaria, en lo respectivo al poder policial*. Poder policial tiene aquí una connotación amplia, la utilizo en términos generales de la misma forma en la que la usa Foucault y Rancière.

“La policía es, en su esencia, la ley generalmente implícita, que define la parte o la ausencia de parte de las partes. Pero para definir esto hace falta en primer lugar definir la configuración de lo sensible en que se inscriben unas y otras. De este modo, la policía es primeramente un orden de los cuerpos que define las divisiones entre los modos de hacer, los modos del ser y los modos del decir, que hace que tales cuerpos sean asignados por su nombre a tal lugar y a tal tarea; es un orden de lo visible y lo decible que hace que tal actividad sea visible y que tal otra no lo sea, que tal palabra sea entendida como perteneciente a tal discurso y tal otra al ruido.”
Es así que el poder policial actúa garantizando un determinado orden de cosas, una minuciosa distribución simbólica de los cuerpos –un régimen de la carne, en términos de Spinoza-, de los espacios, de las actividades, disciplinando sujetos, dejando que se vean aquellas cosas que no atentan contra tal equilibrio y ocultando aquello que bajo ningún punto de vista puede formar parte del espacio público. Y lo hace acallando las voces de aquellos que no tienen voz, aquellos seres parlantes privados de logos cuyas palabras no pueden ser escuchadas. Y es por ello que, en estos días, en donde la técnica comunicativa alcanzó los márgenes de la masividad, los medios de comunicación se convirtieron en el espacio vital de lucha político-ideológica.



APARTADO

Neoliberalismo, medios de comunicación y democracia





Por Ricardo Forster *
“El espectáculo se presenta como una enorme positividad indiscutible e inaccesible. No dice nada más que esto: ‘lo que aparece es bueno, lo bueno es lo que aparece’. La actitud que por principio exige es esa aceptación pasiva que ya ha obtenido de hecho gracias a su manera de aparecer sin réplica, gracias a su monopolio de las apariencias.” Guy Debord
1 En el mismo momento histórico en el que caía el Muro de Berlín y se desplomaba como un castillo de naipes el sistema soviético, cuando casi atónitos contemplamos la apertura de una época que de un modo arrollador se deshacía de imágenes, lenguajes políticos, ideologías y prácticas que habían convulsionado y apasionado durante más de un siglo a hombres y mujeres de las geografías más diversas y distantes, lo que emergió como exponente de una nueva época del mundo fue la forma neoliberal del capitalismo tardío.
Las últimas décadas del siglo XX estuvieron atravesadas por la hegemonía de un discurso que se ufanaba de haber concluido, de una vez y para siempre, con las disputas ideológicas, al mismo tiempo que afirmaba la llegada de un tiempo articulado alrededor de la economía de mercado y de la democracia liberal. Fin de la historia y muerte de las ideologías para desplazarse, ahora, por los espacios rutilantes del consumo, el reino de las mercancías y el goce hedonista. Los escenarios, ya antiguos, de las conflictividades políticas y sociales serían pacientemente reconstruidos en los nuevos museos temáticos, sitios interactivos en los que el visitante de estos tiempos poshistóricos podría contemplar aquello que sucedía en los días ideologizados. La paz del mercado desplazó, eso se anunció a los cuatro vientos, las oscuras turbulencias de una historia dominada por el conflicto y la intransigencia de los incontables ¡!, de esas masas anónimas, oscuras y resentidas que regresarían a ese sitio del que nunca debieron haber salido. Las tradiciones del igualitarismo fueron a parar al vertedero de la historia. Hizo su aparición triunfal el nuevo ciudadano-consumidor, figura arquetípica de un clivaje hiperindividualista en el interior de la sociedad, ese que se desplazaría con fervor de iniciado por los santuarios de las metrópolis contemporáneas: los shopping centers.
Pero lo que también comenzó a ser desmontado, junto con el vertiginoso giro de la economía de producción a la economía de especulación, fue el imaginario social que acompañó el tiempo del capitalismo bienestarista, aquel que hizo, a partir de la segunda posguerra, del Estado un referente insustituible a la hora de articular las relaciones entre el capital y el trabajo (del New Deal rooseveltiano, pasando por nuestra experiencia de un Estado de Bienestar bajo el primer peronismo hasta llegar a la edad de oro del bienestarismo socialdemócrata europeo, ese modelo fue lo propio de un largo período de la historia del siglo XX que sería brutalmente desmontado por el neoliberalismo allí donde inició su derrumbe el modelo, ya fracasado desde tiempo antes, del socialismo autoritario de la URSS, dejándole al capital, de todos modos, las manos libres para convertirse en el amo de la nueva situación mundial). El pasaje de la metáfora fabril a la metáfora financiera (adiós a las chimeneas y a los sindicatos, bienvenidos los yuppies de Wall Street, las carteras de inversores, la flexibilización laboral y el trabajo basura) vino a expresar la bancarrota de prácticas que remitían a una época esclerosada;
puso en evidencia que estábamos en presencia de una mutación fundamental del capitalismo, y que esa mutación no iba a detenerse hasta resemantizar la totalidad de los lenguajes sociales, económicos, políticos y culturales.
Dicho de otra manera: el neoliberalismo, su lógica más profunda y decisiva, se dirigía hacia una transformación revolucionaria del conjunto de la vida social. En esa tarea de desmontaje de las viejas formas de vida y de representación, seguida de la construcción de una nueva subjetividad entramada con las demandas de la economía global de mercado, ocuparían un lugar central y privilegiado los grandes medios de comunicación. Pensar el neoliberalismo es interrogar por ese maridaje extraordinario entre mercancía e imagen, entre mercado y lenguaje mediático; es tratar de comprender el fenomenal proceso de culturalización de la política y de estetización de todas las esferas de la vida. Una de las derivaciones de este proceso ha sido la expropiación de la política, y su consiguiente vaciamiento, por el lenguaje de los medios de comunicación.
2 Lo que el filósofo francés Guy Debord, con anticipación genial –allá por los años ’60–, había denominado la “sociedad del espectáculo”, aquella que se desplazaba hacia el dominio pleno y escenográfico de la pasión consumista y de sus “paraísos artificiales”, transformando a los seres humanos en espectadores cada vez más pasivos del verdadero sujeto de la época, la mercancía, constituyó lo propio de la travesía neoliberal. Se trató de una apropiación, por parte del capitalismo, de las fantasías y los deseos al mismo tiempo que se expandía planetariamente la industria del espectáculo, y la cultura, adecuada a los lenguajes audiovisuales y a su enorme capacidad de penetración, se convertía en una mercancía clave para la producción de una nueva humanidad. Lo que había prefigurado Hollywood desde los años ’30 y ’40, mostrándose como la avanzada brillante, innovadora y compleja de la americanización del mundo, señalando la importancia decisiva de la industria del espectáculo como vanguardia en la construcción de los nuevos imaginarios sociales, terminó siendo la materia prima a partir de la que el neoliberalismo logró naturalizar sus valores y sus intereses. Es inimaginable el despliegue planetario, global, del capitalismo financiero-especulativo, su capacidad para volverse hegemónico, sin ese rol decisivo de los medios de comunicación.
Por esas paradojas de la historia, los primeros que se dieron cuenta de la monumental importancia de las nuevas tecnologías de la comunicación y su relación directa con la política fueron los regímenes fascistas. Mussolini en Italia y Hitler y Goebbels en Alemania capturaron con maestría mefistofélica los poderes que emergían de la radiofonía. Con el giro de los acontecimientos, y una vez derrotado el totalitarismo, las triunfantes democracias occidentales se apropiarían con igual fervor de los potenciales propagandísticos y generadores de imaginarios social-culturales, que se guardan en los medios de comunicación de masas. La política quedó atrapada en esa lógica discursiva e iconográfica al mismo tiempo que la estetización y espectacularización emanados de los recursos propios de esos lenguajes contaminaban casi todas las esferas de la vida cotidiana. La astucia genial del sistema fue proyectar en la compleja trama a la que llamamos sociedad (transformada, por los mismos medios, en “opinión pública”) la imagen de que la corporación mediática era portadora de independencia, autonomía y capacidad crítica al mismo tiempo que garantizaba la libertad de expresión. Lo que se logró fue invisibilizar los lazos esenciales que vinculaban y vinculan a estas empresas con los intereses económicos dominantes. El neoliberalismo, como ideología del capitalismo tardío, comprendió que no era posible garantizar una profunda transformación económica si, al mismo tiempo, no se cambiaba la manera de mirar el mundo y de comprender la realidad. De lo que se trató es de la intensiva producción de un nuevo sentido común.
Más allá de la sobrevaloración, siempre discutible, que se pueda hacer del papel de las corporaciones mediáticas como definidoras de la opinión pública y como constructoras decisivas del sentido común, lo cierto es que ocupan un lugar destacadísimo en la estrategia de dominación del neoliberalismo. Es un factor sin el cual le sería muy difícil, a esa ideología, transformar sus intereses particulares en intereses del conjunto de la sociedad, mutando prácticas egoístas y exclusivamente ligadas al lucro y la rentabilidad en valores naturalizados en el interior de las conciencias. La proliferación de los lenguajes audiovisuales, su profundo arraigo en la intimidad de la vida cotidiana exigen, de la misma sociedad, una indispensable herramienta que le permita legislar adecuadamente impidiendo que la tendencia a la concentración y a la monopolización hagan del espectro comunicacional una incansable repetición del sentido común neoliberal. Entre la ideología y el mito, los lenguajes emanados de la corporación mediática apuntalaron el despliegue de nuevas formas de la subjetividad adheridas al reino de valores de un capitalismo que se leyó a sí mismo como la estación final y consumada de la historia.
De ahí, entonces, la crucial importancia que adquiere, en términos de una ampliación de la circulación democrática de la comunicación y la información, el debate que se está llevando a cabo en el Congreso de la Nación en torno del proyecto de una nueva ley de servicios audiovisuales. Lo medular de la disputa político-cultural se juega en estas discusiones, no porque una ley vaya a garantizar una espontánea transformación de los valores reinantes sino porque, al menos, logrará impedir que sigan proliferando los monopolios y abrirá el juego para que otros actores entren en la conversación. De eso se trata, entre otras cosas, la democracia. Dicho de otro modo: en una sociedad atravesada de lado a lado por los lenguajes de la comunicación y la información resulta inimaginable que ese campo abrumador y decisivo permanezca al margen de las grandes disputas político-culturales. En el interior de ese mundo en el mundo se despliegan imágenes, ideas, proyectos, lenguajes, formas de la sensibilidad, mitos que se entraman capilarmente en la cotidianidad de nuestras vidas. Leerlos desde la inocencia o creyendo que en su interior se privilegian centralmente los modos de la diversidad y la pluralidad constituye, a estas alturas de la travesía argentina y mundial, un desplazamiento del eje de la discusión hacia la más crasa complicidad con los factores de poder que se manifiestan en los núcleos duros y concentrados de los medios masivos de comunicación. La búsqueda, tal vez ilusoria pero imprescindible, de una mayor democratización en la distribución y producción de la comunicación es un desafío de primera magnitud a la hora de imaginar un giro más participativo y plural. El poder corporativo lo sabe y, por eso, va con todas sus armas contra un proyecto de servicios audiovisuales que viene a amenazar su hegemonía.
* Doctor en Filosofía, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).


FUENTE: PERIÓDICO PAGINA 12; DIA: 8 de Septiembre de 2009
LINK: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-131394-2009-09-08.html




BIBLIOGRAFIA


Nietzsche, Friederich ____ La gaya ciencia; 1882
Nietzsche, Friederich ____Sobre verdad y mentira en sentido extramoral; 1873

Foucault, Michel ________ Las palabras y las cosas; 1966
Foucault, Michel ________ Microfísica del poder; 1976
Foucault, Michel ________ Vigilar y castigar; 1975
Foucault, Michel ________ Los anormales; 1974-1975
Foucault, Michel ________ El pensamiento del afuera; 1989
Foucault, Michel ________ Historia de la locura en la época clásica; 1964

Rancière, Jacques ______ El desacuerdo; 1996

Marcuse, Hébert ________ El hombre unidimensional; 1964

Althusser, Louis _________ Ideología y aparatos ideológicos de Estado; 2003

Negri, Toni ____________ Imperio; 2000

Samir, Amin ___________Geopolítica del imperialismo contemporáneo; 2004

Masotta, Oscar _________ Lecciones introductorias al psicoanálisis; 1932

Dor, Doël _____________ Introducción a la lectura de Lacan; 1994

Freud, Sigmund ________ Malestar en la cultura; 1929
Freud, Sigmund ________ Psicología de masas y análisis del yo; 1920-1921
Freud, Sigmund ________ Tótem y tabú; 1912-1913

Periódico Página/12 _____ Neoliberalismo, medios de comunicación y democracia, por Ricardo Foster; 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

meil al viejo, pa compartir...


viejoooo... como estas champion!!! ahi va:

el viaje comenzo el 7 de julio. partida 14hs buenos aires-san salvador de jujuy. 1 dia de viaje. yegamos y al toque fuimos para la quiaca. de la quiaca a villazón (bolivia). era de noche y salía el ultimo bondi a potosí. Vamos!, dijimos con maxi y el chapa (2 marplatenses bárbaros); a maxi lo conocés, jugamos un par de veces al voley con él. llegamos a potosí de mdrugada, con un frio que te frizaba los huesos. pasamos la noche la temrinal porque a las 7am salia uno apra la paz. La idea de cominzo era, para mi, yegar a la selva para el 22 de julio que comenzaba este encuentro de la familia arcoiris en el amazonas. ellos iban a recorrer la costa del sur de peru. llegamos a la paz y pasmos una noche ahi. la paz es -esteticamente- sucia, oscura, sin colores, de arquitectura básica, colonial, gris, color cemento... una ciudad envuelta entre montañas, con forma de olla. de dia hace un calor desorbitante y de noche laltura se hace sentir con sus bajo ceros. la cultura que se respira es maravillosa. más ahora con evo están comenzando a levantar sus cabezas y mirarte a los ojos abandonando la sumisión que los entristece desde hace siglos. de la paz al sur de perú, arequipa. ahi me quedé solo; los chicos partieron para la costa y yo me fui para lima a encontrarme con fede, un loco de la barbarie (el comedor estudiantil-centro cultural, del cual formo parte), y con él iba a ir ala amazonas. llegue a lima y fui directamente para una casa de familia; la familia que hospedaba a fede. (fede conoció en el micro a un loco y nos quedamos en su casa hastaque salimos apra la selva), la verdad una gente hermosa que nos dio todo! no pusimos un mango durante 3 dias y recibimos muchisimo amor. de lima fede salio para huancayo para encontrarse con grisa, una muchacha que viaja con su perra para todos lados; yo la conozco de la barbarie tambien. yo sali al otro dia para pucallpa, provincia de amazonas. ahi me quede 3 dias esperándolos para salir para iquitos (destino final). ya en la selva cambia todo; reemplazamos la estructura limeña de capitalismo exacervado y locura enfermiza por el verde de la ecología y un clima tropical que no conoce el frio. (el lima durante el invierno no sale el sol, se parece a londre, me dijeron, con un poco mas de calor). lima es triste, al menos para mi, la explotación se respira; es una ciudad más suceptible a la opresion. al igual que la paz, la arquitectura, su estética, no me genera placer, no se usan los colores y las construcciones son poco creativas; ecológicamente es patética y lo mas triste es el desinterés por la mixtura entre los gases que emanan los automóviles y el contacto con los alimentos que venden en los mercados a cielo abierto. en la selva es todo distinto, cambian las casas y las personalidades, el clima y los olores... cuando yegaron grisa y fede salimos de toque para iquitos. 4 dias en lancha atravezando el rio ucayali y el amazonas, viendo la selva a los margenes del rio y apreciando los delfines que esporádicamente se dejan ver. no pude ver al famoso delfin rosa que tantos mitos oculta detrás. (hay gente que si pudo). el viaje en lancha fue increible. dormíamos en amacas paraguayas y se vive un clima de comunidad bastante particular; estas conviviendo con mucha gente durante varios dias en una embarcación naviera y las charlas emergen casi espontáneamente. ahi conocimos a un grupo de frances, a una pareja de español con canadiensa, a un peruano que me enseño muchas cosas... yegamos a iquitos y arrancamos el tiro para el encuentro -a 50 kmts de iquitos quedaba el lugar-; bajamos de la combi que nos dejó sobre la ruta y de ahí caminamos 1 hora y media hasta yegar al cacerío donde viviríamos durante largo timepo. yegar al arcoiris fue fuerte. supongo que es comprensible cuando uno (de repente) se encuentra viviendo la forma de vida que intenta construir todos los días desde que te levantás hasta que te acostás. estabamos en medio de la selva, con un rio en el cual bebíamos el agua que nos hidrataba y end onde nos aseábamos los cuerpos y pasábamos ratos de lúdica. conoci gente increible, personas de todos los rincones del mundo; si no compartíamos el españo acudíamos al inglés; si no compartíamos el inglés jugábamos con el lenguaje universal del mimo. la idea de la familia es crear un lugar estable donde cualquier persona del mundo pueda vivir de una forma diferente a la que propone la sociedad capitalista; y no por el hecho de que sea capitalista, de hecho esto es algo que digo yo porque esa palabra no la usamos nunca ayá. no por el capitalismo mismo, sino por todo lo que trae en sus espaldas: pobreza, muerte, explotación, tristeza, desigualdad, política, guerra, y todo lo que ya conocemos. la idea tampoco es apelar al socialismo, o al comunismo; va más ayá de eso. basicamente se pretende vivir en armonía con la naturaleza: no contaminar, comer lo que sembramos, modificar las relaciones sociales, vivir en comunidad, vivir en armonia. en la familia se comparte todo; nada es de nadie y todo es de todos; no hay inseguridad, no hay gripe A, no hay muerte, asesinatos, violaciones, y esas cosas... (bueno en realidad eramos "solo" 100 personas conviviendo asique se complica si a alguien se le ocurre hacer alguna desas cosas, no?). bueno, en fin, podría escribir decenas de hojas sobre lo que fue y es arcoiris pero me tengo que poner a leer economia pa la facu. cuando menteré de que la operaban a labuela emprendí regreso. la verdad la vuelta no la disfruté. estaba con la cabeza en buenos aires. hice la misma ruta de ida pero al revés y más rápido. paré nuevamente en lima y me quedé 4 dias en lo de vane y alexis. cuando yegue a la paz saqué boleto directo a bs as porque logré regatear un pasaje a solo 200pesos. del norte peruano hasta bolivia logré viajar sin pagar un solo sol (moneda peruana). eso fue muy bueno ya que no tenia muchas ganas de laburar y estaba la guita contada... en la lancha de regreso conocí un belga que me hizo acordar a vos viejo, un loco que es artista, actor... un fenómeno, ta casado y tiene 2 hijos, lencanta viajar y la jermu lo banca en todas. generamos una linda relacion de 7 dias en lancha... me invitó a bélgica y yo le dije que no iba dejar de pasar por su casa cuando camine por el viejo continente. la verdad un tipazo, 50 pirulos creo que tiene. nos estamos hablando por meil... bueno viejo, aquí fueron algunas palabras como para deleitar tus ojos. espeor te hayan gustado. te amo con toda el alma, sabé que si no fuese por vos todas estas cosas que vivo serían imposibles. te abraza como un oso, tu primer hijo, santi.-

martes, 18 de agosto de 2009

peru 09 - 3ra edicion!


MUCHACHADA... este es un meil que mando mi amigo fede (con quien he compartido sta experiencia facinante)
a su gente. me ha involucrado entre los destinatarios y yo quiero que lo lean como si yo fuese su emisor.
sinceramente es un poco (muy, bastante, extremadamente) aburrido sentarme en una computadora y escribir
-y pensar lo quescribir!!- luego de estar enterrado en lo mas profundo del corazon selvático sudamericano,
EN EL AMAZONAS!
Por lo tanto, al ver resumidos mis pensamientos en lo escrito por fede he decidido enviárselos para que se vean
enterados de algo más acerca del arcoiris amazónico. ARCOIRIS porque el encuentro es de la FAMILIA ARCOIRIS.
Una comunidad en la que pretendemos vivir de una manera alternativa a la cariñosa cotidianidad del capitalismo
que tantos beneficios ha engendrado desde hace siglos en la salud de la humanidad.

disfrútenlo!

SIRA.-


pd: Los amo che..




"Hola gente!!

uh una compu, definitivamente que bueno no usarla por tanto timepo!
hola gente, amigos compañerxs, familia, amadxs, los quiero mucho!
sigo en el encuentro intenado en la selva amazonica. esto es cada dia mas hermoso.
levantadonos al amanecer con un despertar energetico con yoga y otras cositas. toda la emergia para un nuevo dia.
ahora a repartir las tareas del dia; como cortar leña, ir a buscar agua a la vertiente por un mejestuoso sendero pantanoso por la selva y volver cargados hasta mas no poder de bidones. como aprendo a valorar el agua. abrir la canilla!!! noo que difrencia. cocinar el esayuno para la familia para comer tempranito y aprobechar el dia al maximo.ir a la ciudad a comprar-manguear-reciclar comida, para ello cañino 30min hasta salir a la carretera. baño en el rio y a activar!. vivir en comunidad es muy bello auque a verces aqui se complica. hay muuucha gente que esta de paso todos los dias vienen y se van. pero toda la gente que pasa es maravillosa, todxs tienen un corazon hermoso y algo que aprender y enseñar.
tercer llamadoo!!! a comer, circuloo!! cantar pedir agradecer bailar y omh y comeer!
luego segunda comida cuando termina el dia y Fuego musica a bailaaarr!!
ahora estoy en la cuidad porque ayer fue un dia hermoso.
esta en iquitos pach adams el medico de la risa en el que robim wiliams se inspiro para su pelicula.
es un loco de 60 pirulos que viaja por todo el mundo haciendo laburos comunitarios y visitando a los enfgermos mas graver vestido de payaso aciendolos reir. si! la risa cura.
bueno entonces estaba con meche hermanita uruguaya. maguendo con las artesanias, en una entramos a un bar del rey de roma!! y estaba el comiendo
nos enteramos que organizo un desfile de comparsa al barrio de belen, el mas pobre de iquitos, es terrible, pero hay una calides humana hermosa. y lo comentamos en la comunidad y decidims venir
salio espectacular marchando con las comparsas con una bandera gigante con musica cantando bailando disfrasados pintados, jugamos con los chicos. ahhh
y despues nos quedamos a dormir en lapiramide una casa flotante de 4 pisos que es de lagente que compro el terremo para crear la comunidad. alucinante llegamos 20 en una barca que la maneje yo!! com un palo gigante clavandolo en el fondo y empujando ufff!!! nunca disfrute taaanto haciendo muuucha fuerza y transpirando como loco
bueno ahora me atormente de cuidad, vuelvo al bosquee!!! jajaja
oficialmente el encuentro es hasta la luna nueva de agosto que es el 22 pero esto sigue aca se va a formar una ecoaldea autosuntentable permanent donde quien quiera puede venir y quedarse.
no tengo planeado nada todo va fluyendo
lo que si pienso muuuucho en todos y todas alla.
nose si extraño estar con ustedes alla o quiero que esten todxs aca jajaja
lxs amo muuuucho!!!!
hasta luego"

fede




"Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias."
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional

martes, 14 de julio de 2009

lima-limón


Lima me deja una sensación terrible…

Recién yegado la recibimiento fue dramático como ya saben. tras haber sacado mi machete de bolsillo pude atravezar la triste jungla de cemento limeña para conseguir el bus que me yeve a casa de mi amigo Jesús, allí donde me hospedarían con caricias variadas.

la primer sensación: capitalismo salvaje y liberalismo atroz denotan la ausencia de una política publica respecto al transporte de urbe. dentro de cada bus hay un cobrador que pasa la mayor parte de su jornada laboral provocando la afonía de sus cuerdas vocales. retirando el 60 por ciento de su cuerpo hacia el exterior del rodado lanza un alarido a los 7 vientos vendiendo el recorrido del coche a quienquiera que circule en radio menor a 25 metros. asi es, el hermoso juego de la oferta-demanda de hace presente en el más minimo detalle de la vida de los hombres y mujeres limeñ@s.

el regateo: si vienes a perú no olvides la riquísima estrategia del regateo. sin ir más lejos vengo de suministrarme el pasaje a la ciudad selvática de pucallpa y me querían hurtar 50 soles. “tengo solo 40 balbucée”. “venga amigo!, no tienes 45?”. “si tuviese te diría, pero sucede que me hayo con unos humildes 40”. Y así el comercio se degusta con las cinturas hábiles de los demandantes y la rigidez facial de los que ofertan.

la estética limeña: en su generalidad es una ciudad con mejor impresión que la capital boliviana (en términos de la belleza occidental a la que acostumbramos en argentina, o de modo más específico en la ardiente malos aires). la presencia de colores brilla grisácea por su ausencia... parece que los colores favoritos de los limeños son el negro, el gris, manteca, piel, blanco sucio… las únicas expresiones del amor por la coloridad son las viviendas situadas sobre las sierras que rodean la capital. paradójicamente (o no) son las más pobres, las de los humildes (diría una joven argentina hacia la década del 50 en nuestro país), la de los descamisados (hablaría nuestro más carismático líder del exilio y la hipocresía), la de los desfavorecidos, la de la clase con potencial revolucionario (así las mencionaría un viejo gordo de ideas loquísimas en el siglo 19 europeo).

gastronomia: aquí en casa de Jesús he disfrutado de la mas variada comida local. Aunque mis amigas hemorroides no han sufrido hasta el momento las consecuencias del picante, se nota claramente el cambio en la densidad, contextura, fisionomía, coloridad, aroma, de la desechable materia fecal. (necesitaba derrochar un poco de palabras impactantes)

lo que se me ocurre al ver la mínima realidad que pude visualizar en parú, y en bolivia tambien, es que todo desciende, todo un poco más abajo, todo se viene a menos; lo digo pensando en el nivel de vida de las personas, y lo recito comparándolo con el “primer mundillo” sudamericano –véase brasil, argentina y chile-, si es que es válido tal rankin. lo que allá es la vida de una persona de clase media, aquí lo es de la alta… y asi.

ayer casi lo engancho al compatriota alan (garcia), presidente de los peruanos ricos, de la decadente burguesía peruana, de la nefasta oligarquia nacional, de la recalcitrante clase terrateniente de este país andino. Estaba asistiendo a la inauguración de un centro comercial (el Wong, de capitales peruanos) y de no ser por el polismen que me discriminó la entrada al espectáculo la facial de alan terminaba con un pequeño huevo de avestruz (menciono mi apoyo al medioriental que arrojó su zapato al honorable ex presidente bush, que hoy sencuentra “alegre” por tal agresión, en los rincones de una cárcel –iraquí era?- disciplinante.

Hoy concluyen mis 3 dias en lima. Hoy salgo para la selva. Hoy comienza una realidad jamás imaginada por mis neuronas.

El viaje en lancha que me arrojará en la ciudad de Iquitos (distrito de amazonas) dota de 5 días de duración en una barca que atraviesa la selva en sentido opuesto a la corriente de uno de los brazos del río latinoamericano con mayor grado de espectacularidad.

les hablo desde Iquitos.

los quiero, no los extraño.

Sira.-

anécdotas latinoamericanas...


Esto es una locura...


el martes salimos de bs as hacia san salvador de jujuy, llegamos y al toque nomás
fuimos para la quiaca, sin pensar demasiado a viallazón (ciudad limítrofe de bolivia).
Esa misma noche salimos para potosí y los viajes en colectivo comenzaron a ser
desgarradores. subidas y bajadas, estómagos y corazones jugando con la física
de la velocidad y las carreteras de montaña haciendo destrozos en las mentes que
acostumbran pensar la muerte (y en las que no también; me inscribo en los primeros).
conductores suicidas jugando con los límites del precipicio. habituados a dichos viajes salvajes no se preocupan por quienes ocupan sus asientos.
no falataron los pensamientos futuristas que predican las conducatas ante situaciones
dramáticas... situaciones como estas fueron vividas durante 5 días. con disfrute y rayas culonas desdibujadas el viaje se hacía alucianante, interesante, destructivo... la salud se hacía notar luego de noches sin descanso: dolores de cabeza (la altura hace de las suyas muchach@s), labios rotos (el cambio de clima en un sólo día es feroz: soles que partes cráneos y noches que congelan espíritus), congestiones garganto-nasales, cuerpitos ingenuos derrotados por la ausencia de colchones...
Llegué a la paz esperando ver otra bella (¿?) megápolis latinoamericana y me encontré
con un hoyo oscuro de gritos, enfermedades, polución visual, más conductores al borde
del suicidio, alimientos de paso manchados con químicos mortales de rodados inconcientes, uso de los colores desenfrenado que bordea la antiestética (expresión fiel de la belleza diversidad) y un cuartucho en deshielo con colchones de acero y almohadas de planicie.
Solo una noche en la paz. a la mañana que le continuó fuimos a hacer el clásico
boli-choppin (no a los comentarios discriminacion!). precios alucinógenos. no recomendable para compradores compulsivos; se oye por doquier el mito del yanki que murió de un coma cerebral tras haber gastado 646162676884176487694$$$$$ en productos bolivianos. (análisis seudo-mientíficos dicen que podría haberse tratado de un caso de intoxicación visual). concluye el consumo depresivo de cierta cultura en burgués y partimos para arequipa (provincia del sur peruano). Llegados a arequipa, luego de un viaje que roza la sublimación del transporte sobre cuatro ruedas, decidimos dividir las aguas. Me quedé solo.
Mis dos hermanos marplatenses de viaje se lanzaron a recorrer la costa peruana con sus playas de lujete y su arena envidiable. Nunca he viajado solo. Fue una sensación trágica y de vacío por 43 (cuarentitrés) segundos. Con escazo dinero como para emprender regreso y con mucho viaje por recorrer me vi en la crítica siutuación de decidir mi propio destino. O seguir hacia la selva amazónica y ver qué onda allí (véase: trabajar duro para conseguir el dinero de vuelta a la infernal bueno aires para continuar mis estudios) o...
o... o seguir viajando y seguir trabajando hasta el dolor para poder seguir viajando.
Bueno, el final no está materializado todavía. Eso se verá. La intencion a priori es volver para los primeros dias en setiembre (odio esa palabra dicha de tal forma, AGUANTE SEPTIEMBRE!!) y continuar mis estudios de politógo que (entre paréntesis) ya están por concluirse.
Tonces... me quedo sólo en arequipa y decido hacerme de un pasaje a lima. No tenia soles (moneda peruana) e inevitablemente me ví impuesto por la condición a recorrer casi toda la ciudad para que me cambien mis humildes pesos argentinos. Nadie quería cambiarme nada.
Parece que como no somos países limítrofes a nadie le interesa tener nuestra tan preciada moneda. De queruza y acariciando la ilegalidad una persona de dudosa procedencia moral afirma su intención de quedarse con mi pesos y entregarme sus brillantes soles.
Lo unico que tuvo de positivo recorrer decenas de cuadras para lograr alcanzar los soles fue conocer (aunque en su mayor minimalidad) un poco de la arequipa sureña de contrastes impactantes entre la más humillante civilización -que denota por tuti los lados su carácter colonial- y lo más imponente de la naturaleza. (detrás de la ciudad se alcanza a ver una inmensa montañota nevada en sus cumbres... situacion maravillosa que parece corriente en este hermoso país).
Me subo al micro. 400kmts-14 horas de viaje. ¿¿buenos aires mardelplata?? 2 horas y media!
Entre montañas, precipicios, valles encantadores, sierras deslumbrantes y una neblina del diablo, mi esfínter se reducía a su máxima expresión.
Lima: la idea era econtrarme con fede (un amigo de cine libre parque abierto que con sus ideas raras -no, no! anárquicas no!- decide proyectar peliculas en parque centenario -a una cuadra de la facu- con el mero fin de transformar la sociedad en la que vivimos).
Bajo del micro y parece que en lima no existió jamás la posibilidad de juntar todas las terminales de las diferentes empresas y conformar así una única terminal centrar que facilitara las cosas a los viajantes. Por lo que no es inusual encontrar el cuerpo de uno entrometido en un cálido suburbio de la capital peruana. Eso me tocó a mi! "Ni se le ocurra ir caminando. Tómese un taxi"; "Esta parte de la ciudad es peligrosísima. está repleto de `avivados´ que sin ningún tipo de escrúpulos le robarían hasta la virginidad cola-teral." Yo debía conseguir una tecnología de avanzada y leer un meil que me explicaría la menra de econtrarme con fede.
Estanco mi equipaje en la oficina de la empresa y me vierto en la jungla limeña con nada más que mi sencillos pies, 2 soles y mi más ausente coraje. ningún animalito me saltó a la yogular en esta selva pese a que mi aroma a terror lo olían hasta los pingüinos de usuhaia.
Fede estaba conectado y me explicaba la forma de alcanzar su paradero; a él lo estaba
hospedando su compañero de micro, persona con la que viajó desde bs as a lima.
Un peruano encantador con un nombre algo intrigante: Jesús.

Fede me dice que me tome un bondi y que vaya para la casa.
Asique aqui estoy gent@, en casa de familia, disfrutando de la cultura peruana.
las comidas son una cosa de locos. la cerveza es mas rica y la naturaleza
no se deja dominar por la mujer.

lo que sigue: me voy a una tal pucallpa y de ahi pego panchón de 5 días duración
hasta el amazonas. por que 5 dias? porque vamos contra corriente de uno de los
brazos del amazonas. para volver tardás 27 minutos.


los quiero, vah, nose.

abrazocotón!


sirakuza.-