viernes, 7 de enero de 2011



IMAGENES RECURRENTES DE VIDAS PARALELAS


Soy de aquellas personas que se inventan vidas paralelas. Pero no como piensan ustedes, sino así: suelo imaginarme el resto de mi vida inundada en disímiles estructuras de características: podría ser, durante largo tiempo, un escritor, de los que se encierran en cavernas, o se esconden en montañas inaccesibles, reflexionando sobre el origen de la vida y otros pensamientos por demás complejos, con una vida autónoma, autóctona, autosuficiente, autista, añorando todo lo que no soy, pero sabiéndome un gran pensador, corrompido por el sabor de las ideas más impensadas. Saldría por la mañana a visitar al sol, sacudiéndome la modorra, respirando el puroxígeno que los verdes pinos de montaña saben regalar, me tiraría al pasto panzalcielo, reposaría mi espalda sobre un tronco derribado por la tempestad… ;
otras de las veces me pienso como un deportista, golfista, futbolista, tenista, que saborea el placer de la carencia laboral, viviendo una vida de lujuria y puro disfrute terrenal, aunque con sus reveses: falta de atención hacia los emblemas más profundos de la vida, desinterés por la necesidad ajena, egoísmo galopante, ceguera atroz, sordera múltiple, tacto atrofiado.
(Sin duda no son éstas condiciones indispensables, más pueden entenderse como características estereotipadas de tales sujetos, es que así los imagino yo);
en uno de esos espasmos neuronales se me ocurrió ser un político respetable, intentando cambiar el mundo desde dentro, como dicen algunos…, imagíneme embistiendo los abatares que la vida corrupta propone, suministrando a la vida pública la atracción por la coherencia, el coraje, la honorabilidad, la ética. Debo haber comprado en algún kiosco de La Boca la seductora idea del hombre político, el famoso zoon politikon que algunos griegos adoraban;
se me ha ocurrido también, por supuesto, ser un pibe de barrio, con su vida sencilla, disfrutando los pequeños inmensos placeres que la vida simple (si se me permite la exageración) le ofrece. Deambularía por las calles de San Telmo, caminaría largos pasos atravezando las cortas cuadras que me separan de las amistades barraquenses, quedaría a dormirme dos veces por semana en casa de los hermanos que he elegido en Catalinas, o pasaría a matear con mi abuela todos los jueves a las 5.
De vez en cuando suelo hacerme la idea de una multifusión entre todos aquellos y acostumbro sentirme algo más cómodo con mi alma, aceptando que mi cuerpo se disponga como más le guste, sin obligarlo a moverse acorde a los mandatos que mi cabeza le ordena.

2 comentarios:

caro. dijo...

Sr. me gustó mucho, un gusto saber de su existencia aquí. Al fin y al cabo, somos todo. Político, deportista, pibe, pensador, en algún momento la vida nos tira la chance de calzarnos en papel que queramos, y si no, el que sea necesario. Te seguiré leyendo.

Cel dijo...

Me gustó!! Identificada x momentos..